viernes, 16 de abril de 2010

Reseña de La estación del crepúsculo, de Kate Wilhelm

En la revista Qué Leer ha aparecido la siguiente reseña de La estación del crepúsculo de Kate Wilhelm:

La estación del crepúsculo

La novela de Kate Wilhelm (viuda de Damon Knight y cofundadora de los famosos talleres literarios Clarion) es ciencia-ficción de la que ya no se hace. No en vano resultó ganadora del premio Hugo en 1978.

Pero a la vez es deudora de un estilo digamos literario de hacer ciencia-ficción que, a pesar de los intentos de autores de enorme talla, no ha llegado a cuajar nunca en la estima de los aficionados. No caricaturizaré al lector de ciencia-ficción como un iletrado, pero sería negar la realidad desconocer que existe un poderoso ramalazo antiintelectual en el fandom. Esto se traduce por ejemplo en que, cuando escritores como Kate Wilhelm realizan un inteligente uso de la elipsis, hay lectores que no lo captan, y piensan que al libro le faltan trozos.

Hay que desesperar de lograr convencer a una parte de nuestro público potencial de que la ciencia-ficción es, ante todo, literatura; sobre todo porque la batalla de la opinión pública ya está perdida. Autores como Kate Wilhelm en novelas como La estación del crepúsculo se beneficiarían de la existencia de una etiqueta con menos connotaciones que "ciencia-ficción", pero los intentos de décadas por encontrar un sustituto han sido infructuosos.

¿Y por qué entonces esta pieza literaria de primer orden lleva una cubierta tan claramente alusiva a la ciencia-ficción? Ah, eso se explica desde las contradicciones del negocio editorial: a pesar de su dificultad para algunos lectores de género, es sólo entre los lectores de género que Bibliópolis puede aspirar a vender (un poco) esta novela.

jueves, 15 de abril de 2010

Mapa de Ángeles de acero

Éste es el mapa que acompaña a nuestra edición de Ángeles de acero de Nicholas C. Prata:


(Pinchando sobre él veréis una versión a mayor tamaño.)

Se trata de una perspectiva esquemática del Gran Asedio de Malta de 1565, indicando las posiciones otomanas y las fortificaciones hospitalarias. El monte Sciberras, que aparece a la izquierda, es el lugar donde se fundó La Valeta, actual capital de Malta (bautizada así por La Valette, el gran maestre de la Orden Hospitalaria que lideró la defensa en el asedio).

Ángeles de acero se pondrá a la venta el próximo mes de mayo. Aquí tenéis la ficha del libro, y aquí mi comentario de presentación.

miércoles, 14 de abril de 2010

Continuaciones de La era de Drácula

V. preguntó:

Acerca de la novela de Kim Newman, ¿vas a rescatar también la segunda de la serie? Y, ya que estamos, ¿traducirás la tercera, Judgment of Tears: Anno Dracula 1959, aún inédita en castellano...? Si es que sí, ya sabes que tienes un comprador por aquí...

Víctor M. Ánchel, que es el mismo señor con distinto nombre, insistió:

Bien, bien. Muy chula la portada de Terán para La era de Drácula (¿bajo el influjo de Ben Templesmith?).

Sigo con mis dudas sobre la serie de Kim Newman; primero acerca de si piensas reeditar (si vende bien el primero) también la segunda de la serie. Más que nada por hacerme la ilusión de que, a lo mejor, incluso te pones con la tercera, Judgment of Tears: Anno Dracula 1959, que creo sigue inédita en castellano y tiene su gracia por aquello de entroncar con el hard boiled al estilo Spillane. Segundo por saber si respetas la traducción original o si has encargado una nueva. En cualquier caso, una buena noticia: es una buena serie del subgénero vampírico; desde luego, mucho mejor a todos los niveles que la saga crepuscular de moda e imitaciones aún más baratas de la misma.

Lo primero, ojo, que la ilustración de cubierta de La era de Drácula es de Alejandro Colucci. Lo que es de Alejandro Terán es el diseño.

En cuanto a tu primera pregunta, desde luego, a poco que La era de Drácula se venda bien, publicaré El sangriento Barón Rojo y su continuación inédita. Además, hay varios relatos que pertenecen a la misma serie y que sería interesante traducir. De hecho, la idea de recuperar la obra de Kim Newman me la dio el verano pasado el ver en los grandes almacenes KaDeWe de Berlín un tomo recopilatorio con las tres novelas (traducidas al alemán, claro); un mamotreto inabarcable, pero obviamente atractivo.

Por cierto, el pasado mes de diciembre me encontré la edición brasileña de La era de Drácula en la librería del aeropuerto de Sao Paulo: parece que hay un cierto consenso internacional en que ha llegado el momento de recuperar estas novelas. Lo interesante es que la editorial brasileña le había añadido un extenso apéndice detallando cada uno de los referentes de los personajes y obras que se citan; es una información que no aparecía apenas en el libro originalmente publicado, pero que hoy en día es fácil de encontrar recopilada en internet. Después de pensarlo un poco, decidí no hacer lo mismo en la edición española, en primer lugar porque creo que la novela no necesita esas notas para su comprensión (y en parte por temor a fomentar comentarios como los que menciono en esta entrada), y en segundo lugar porque, si Kim Newman prefirió dejar el juego de identificar los referentes en manos de los lectores, quizá no sea buena idea estropeárselo, después de todo.

Sólo añadiré que me hizo mucha gracia comprobar que, entre los muchos vampiros de la literatura y la cultura popular citados en La era de Drácula, aparecen tanto el Saint-Germain de Chelsea Quinn Yarbro como el Weyland de El tapiz del vampiro de Suzy McKee Charnas.

Sobre la traducción, en esta primera entrega hemos recuperado la de Jaume de Marcos Andreu, que me pareció muy adecuada, aunque naturalmente la hemos repasado para terminar de pulir algunos detalles. En el siguiente libro no estoy seguro de que fuéramos a usar la traducción existente, porque aún no la he leído y no sé cómo estará; pero de entrada, al tratarse de un traductor distinto al de la primera entrega, no siento el impulso de mantenerlo necesariamente. (Como saben nuestros lectores habituales, suelo encargar las obras de un determinado autor a un mismo traductor, y cuando se trata de una serie considero que es algo obligado).

martes, 13 de abril de 2010

Novedades: La era de Drácula y Trilogía del Imperio (3ª ed.)



Hoy se ponen a la venta La era de Drácula de Kim Newman y Trilogía del Imperio (3ª edición) de Isaac Asimov.

Tenéis la ficha completa de La era de Drácula aquí, y aquí el comentario de presentación que hice en este blog.

En cuanto a Trilogía del Imperio, aquí está la ficha completa y aquí un muy interesante artículo de acompañamiento de Rodolfo Martínez.

lunes, 12 de abril de 2010

Edición ómnibus de Las Monarquías de Dios

Edu Dos Santos preguntó sobre El viaje de Hawkwood de Paul Kearney:

Tiene buena pinta la serie. ¿Serán cinco volúmenes o serán dos en formato ómnibus como los van a publicar ahora en su país?

Serán cinco volúmenes, como se publicaron originalmente. Además, la edición ómnibus en inglés lleva unos años anunciada, pero todavía no ha salido, y yo no pondría la mano en el fuego por que vaya a hacerlo pronto.

Por otra parte, aunque los volúmenes de Las Monarquías de Dios están lejos de la longitud de los tradicionales tochos de fantasía (un detalle muy apreciado por los aficionados, por cierto), sumados siguen siendo de extensión considerable. Por ejemplo, el segundo, Los reyes heréticos, es de tamaño muy similar a El viaje de Hawkwood, lo que pondría la longitud de un volumen conjunto (¡aunque fuera sólo de las dos primeras entregas!) en más de 700 páginas... Para nuestro sistema de producción, esas extensiones son prohibitivas.

Lo que sí que vamos a hacer es usar para el quinto volumen, Naves del oeste, el texto que Kearney ha revisado para la edición ómnibus, y que es unas 5.000 palabras (en inglés) más largo que el publicado originalmente.

Sobre el mismo tema, Juanma preguntó:

¿Podrías decirnos cuántos libros forman la serie completa en vuestra edición? ¿Está ya terminada en inglés?

Como indico más arriba, nuestra edición consta de los mismos volúmenes que la original inglesa: cinco. Tienes sus títulos en esta entrada. La serie está terminada, aunque como digo hay pendiente de aparición una versión ampliada del quinto libro, que será la que publicaremos nosotros.

viernes, 9 de abril de 2010

Reseñas de La última noche de Hipatia, de Eduardo Vaquerizo

Han aparecido recientemente tres nuevas reseñas de La última noche de Hipatia de Eduardo Vaquerizo:

Hislibris

Literatura Fantástica

Bem On Line

Ahora que ha pasado el vendaval mediático que suscitó la película Ágora de Alejandro Amenábar, y que como es sabido vino acompañado de la publicación de una docena larga de libros sobre Hipatia, creo que es posible evaluar con mayor ecuanimidad la aportación de Eduardo Vaquerizo.

En primer lugar, aunque debería resultar obvio, no está de más subrayar que una cosa es la ocasión de la escritura de una novela, y otra la oportunidad de su publicación. El caso de La última noche de Hipatia es paradigmático: Vaquerizo la escribió, en su primera versión, hace más de diez años. De hecho, yo oí hablar por primera vez del personaje histórico de Hipatia a raíz de ese proyecto. El autor, insatisfecho con el resultado (de aquélla estaba poco familiarizado con el formato largo), lo dejó a un lado temporalmente, a la espera de retomarlo. Luego, la escritura de Danza de tinieblas y su buena recepción crítica le proporcionaron más experiencia y confianza ante las extensiones de novela, y gracias a la insistencia de sus amigos, recuperó el proyecto cuando empezaba a sonar con fuerza el próximo estreno de la película de Amenábar. Pudimos así editar la novela unas semanas antes del estreno, pero a quien piense que esto es el colmo del oportunismo sólo cabe decirle que desconoce cómo funciona el mercado editorial: la fecha ideal de publicación habría sido varios meses antes.

Con sus nuevas armas literarias, Vaquerizo reescribió la novela original hasta mejorarla sustancialmente. El texto requirió muy poca intervención por mi parte, más allá de alguna sugerencia sobre el etiquetado de los capítulos y la habitual revisión de estilo y de consistencia. En algún momento pensé que la novela mejoraría adelantando alguno de los capítulos centrales, pues el comienzo es moroso, pero comprendí que su estructura estaba tan bien pensada que se resentiría si se alteraba el orden de los elementos. Lo que sí que aporté fue la idea de añadir al final el relato "Habítame y que el tiempo me hiele" (escrito en la misma época del proyecto original de la novela), someramente revisado para que casase con la versión definitiva del texto. Ese relato complementaba muy bien a la novela al situar en su contexto la peripecia de la protagonista, Marta, además de narrar otro caso trágico de viaje temporal.

¿Cuál es, entonces, el valor literario de La última noche de Hipatia? Se ha subrayado en las reseñas que la reconstrucción histórica es magnífica, no en lo documental (que también), sino sobre todo en lo sensorial: en cada uno de los hilos de la trama, a cargo de una voz diferente (Marta, Hipatia, Cirilo, Orestes), el lector se ve invadido por las sensaciones físicas del desierto, los palacios, las instalaciones de investigación, y especialmente ese grandioso escenario que es Alejandría, una ciudad palpitante y colorida.

Más interesante me parece señalar que Vaquerizo opta por una idea del viaje temporal alejado de la aventura o de las paradojas, y se centra en la interesante noción de que los voluntarios para dicho viaje serían, necesariamente, unos inadaptados en su propia época. Es el viajero del tiempo como neurótico, algo ya explorado anteriormente (la referencia obvia es la novela corta He aquí el hombre de Michael Moorcock), pero que en la novela de Vaquerizo alcanza cotas de obsesión: la alabada sensorialidad de la recreación es, en parte, fruto de la hipersensibilidad de la narradora principal, Marta. Compárese la forma en que ésta es avasallada por la realidad del siglo IV d.C. con la reacción cerebral de Hipatia cuando se ve en una situación equivalente (y probablemente más difícil).

Con su potente carga sensual, su gancho de actualidad, su combinación de géneros, su tema fantástico adaptado a la comprensión de cualquier público, su contenido refexivo y su espectacularidad, La última noche de Hipatia marca uno de los caminos posibles para la popularización de la ciencia-ficción española.

jueves, 8 de abril de 2010

El portal del alquimista, de Ted Chiang (más)

(Los antecedentes de esta pregunta están en esta entrada.)

Antonio Guisado preguntó:

¿Has pensado en publicarlo junto con material de otros autores? Algo del estilo de un doble, con otro relato, novela corta, de otro autor.

¡He pensado hasta en editar una versión bilingüe! Así que por extravagantes que puedan sonar vuestras ideas, me interesará oírlas.

En concreto, me gusta lo que dices de que

Con ese formato incluso se puede jugar con la mezcla de originales que traten del mismo tema pero desde perspectivas diferentes.

porque coincide con una de las ideas que no llegué a desarrollar: reunir otros cuentos de cf con ambientación de estilo Mil y Una Noches. Me sigue pareciendo un concepto bonito; y no sé si una recopilación así resultaría comercial, pero desde luego sería el vehículo perfecto para el relato largo de Chiang.

miércoles, 7 de abril de 2010

Cubierta de Ángeles de acero

Ésta es la cubierta de Ángeles de acero de Nicholas C. Prata, una trepidante recreación del Gran Asedio de Malta en 1565:



Haciendo clic sobre ella veréis una versión a gran tamaño. La excelente ilustración es de Alejandro Colucci, y el no menos excelente diseño, de Alejandro Terán.

Tenéis una presentación de la novela en esta entrada. Sólo queda añadir que, si lo vuestro son las defensas desesperadas y heroicas contra un enemigo numéricamente superior, la épica en estado puro, esta novela es justo lo que buscáis. Se pondrá a la venta a principios de mayo.

martes, 6 de abril de 2010

Novedad: El viaje de Hawkwood, de Paul Kearney


Hoy se pone a la venta El viaje de Hawkwood de Paul Kearney, la primera entrega de Las Monarquías de Dios. Aquí tenéis la ficha completa del libro, aquí el comentario que le dediqué al presentar las novedades del semestre, y aquí un recorrido por la geografía de la serie (¡con algunos spoilers!).

¿Por qué habría que creerme cuando digo que Paul Kearney es el secreto mejor guardado de la fantasía épica moderna, el autor más injustamente desconocido? Bien, lo bueno es que no cuesta nada hacerlo: hemos editado un cuadernillo con los primeros capítulos de El viaje de Hawkwood para que podáis verificar sus virtudes. Lo encontraréis gratis en varias librerías especializadas (si quedan: se han estado distribuyendo desde mediados de marzo). Así que no me creáis: comprobadlo vosotros mismos.

Así comienza:

Año del Santo 422

La brisa del noroeste empujaba un barco de muertos hacia la costa, con las gavias izadas y las vergas aún preparadas para recibir el viento de mar abierto, perdido largo tiempo atrás. Los hombres de los chinchorros fueron los primeros en avistarlo, la víspera del día de San Beynac. Se escoraba pesadamente, incluso en el leve oleaje, y, al amainar la brisa, las velas que le quedaban se estremecieron y aletearon.

lunes, 5 de abril de 2010

The Dragons of Babel, de Michael Swanwick

fonz preguntó:

¿Has pensado en la posibilidad (aunque sea remota) de publicar The Dragons of Babel, ambientada en el mismo universo que La hija [del dragón de hierro]?

Si no lo hubiera pensado, no tendría sangre en las venas. Pero no me salen las cuentas.

Por cierto, Swanwick es un autor al que se puede achacar, dicho muy genéricamente, el mismo defecto que a Ian Watson: es una fuente de ideas sensacionales, pero la plasmación, especialmente en longitud de novela, puede dejar que desear. En este sentido, son autores casi caricaturizables como eminentemente intelectuales, pero tengo una anécdota al respecto que me parece muy reveladora.

En la WorldCon de 2005, que se celebró en Glasgow, procuré asistir a las lecturas que realizaban autores que iba a publicar, para conocerlos y apreciar cómo se desenvolvían en público, a fin de calibrar si resultaría interesante invitarles a España (algo que hacía entonces con más frecuencia que ahora). Así conocí a Justina Robson, Ellen Kushner y Delia Sherman, Martha Wells... y a Michael Swanwick. Un señor con pinta de hippy entrado en años que, para su lectura, anunció que iba a leer un relato de insectos gigantes que le habían pedido para una antología. Ya os imaginaréis lo que me pasó por la cabeza: seguro que la cosa iría de homenaje fandomero a la cf cinematográfica de los cincuenta (que no me interesa, salvo excepciones). Me armé, pues, de escepticismo y me preparé para soportar un texto carente de interés; las lecturas duraban poco, no sé si treinta minutos, y tampoco tenía un plan alternativo.

Y he aquí que Swanwick empezó a leer su cuento... y era maravilloso. Sólo recuerdo que trataba de unas personas que vivían en un saltamontes gigante del tamaño de un planeta, y que era absolutamente emocionante. Tanto, que cuando terminó la media hora asignada sin que Swanwick hubiera concluido la lectura, nos propuso continuar en el pasillo del centro de convenciones, y allá que nos fuimos la veintena de espectadores, nos sentamos sobre la moqueta del pasillo haciendo corrillo en torno al autor y éste siguió leyendo y nosotros escuchando a pesar del tráfico constante de asistentes que iban de acá para allá.

Cuando terminó, me di cuenta con un estremecimiento de que Swanwick tenía los ojos llenos de lágrimas... y el público también. Fue impresionante notar la capacidad de emocionar de ese relato, y de esa forma de leerlo, en condiciones tan adversas. Y como experiencia, fue de las más inolvidables de la WorldCon (y hubo unas pocas).

Así que... ¿intelectual? Pues no tanto. O no sólo.