miércoles, 8 de septiembre de 2010

Tercera parte de La Guerra de las Rosas

Cris preguntó:

Pero se publicará la tercera parte de La Guerra de las Rosas, ¿no?

Anónimo preguntó:

Pues me ha gustado mucho La Guerra de las Rosas. ¿Para cuándo publicaréis el tercer volumen? Lo espero con impaciencia.

Mi entrada en respuesta a las preguntas de un lector sobre nuestros títulos de novela histórica ha provocado un cierto revuelo (sí, amigos: cuatro comentarios -más un quinto eliminado porque contravenía mis criterios de moderación- sobre un mismo tema en pleno mes de agosto es un revuelo) en torno a la aparición del tercer volumen de La Guerra de las Rosas de Sharon Kay Penman, que se titulará Por la gracia de Dios. Como se desprende de la literalidad de mi respuesta, claro que publicaremos este título. ¿Cuándo? En principio, en algún momento entre enero y mayo de 2011. Según se acerque esa época, podré precisar más.

Otro Anónimo exhortó:

Ten fe, Luis, en mi caso no he comprado el volumen 1 de La Guerra de las Rosas porque estoy esperando a que se publiquen los tres.

No es que tenga desconfianza de que no se vayan a publicar o en señal de "castigo" porque no me haya gustado la división. Es simplemente que puesto que es un solo libro prefiero leérmelo del tirón. Seguro que no soy único en esto.

Más que fe, lo mío es contumacia. Sencillamente, nunca he dejado a medio publicar una serie cuyos títulos terminen con un "continuará", y no voy a empezar ahora. El coste de esta postura es de unos miles de eurillos, y la experiencia me dice que los lectores no lo agradecen demasiado, pero... no me animo a quebrar mi propia regla. Y, por supuesto, siempre queda la esperanza de que haya más lectores como tú.

Un tercer Anónimo coincidió:

Lo mismo digo sobre La Guerra de las Rosas. Yo esperaré a que estén publicados los tres para comprarlos. Supongo que las ventas mejorarán sensiblemente cuando así sea.

Ojalá tuvieras razón. Pero los datos de ventas de las anteriores trilogías que culminé por puro empeño personal (Juego de enigmas de Patricia A. McKillip, Viriconium de M. John Harrison y La edad de oro de John C. Wright) indican lo contrario. Probablemente, porque para cuando sale el tercer volumen, ya no se pueden encontrar en el mercado los dos anteriores, salvo en puntos muy concretos que no generan un volumen suficiente de ventas como para justificar la operación. En todo caso, dentro de unos meses veremos. ¡Me encantaría estar completamente equivocado!

martes, 7 de septiembre de 2010

Novedad: La fragata Cockerel, de Dewey Lambdin


Ayer se puso a la venta La fragata Cockerel de Dewey Lambdin, sexta entrega en la serie de aventuras navales de Alan Lewrie. Encontraréis la presentación de este título aquí.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El escritor S., en ABC Cultural

El pasado sábado apareció en el suplemento literario ABC Cultural una columna de Andrés Ibáñez sobre un tal S., escritor. En el siguiente enlace tenéis el escaneado de la página en cuestión:

El escritor S.

Se trata de una de las reivindicaciones más hermosas que he leído sobre el autor y su obra, y me parece muy oportuna en estos tiempos en que hay un acuerdo general sobre que es un gran escritor de fantasía... y ya está. El problema de encerrarlo en el nicho del género es que, como indica Ibáñez, así se restringe el círculo de los lectores posibles. Y, ventas perdidas aparte, eso me apena, porque también restringe las interpretaciones posibles de su obra: una mayoría de los lectores de género pondrán el acento, necesariamente, en los elementos menos interesantes de sus libros. Limitar el valor de S. al lugar (alto) que pueda ocupar en la jerarquía del fantástico comercial me parece hacerle claramente de menos. Más justamente, los lectores de fantástico debemos sentirnos afortunados por haber tenido el privilegio de asistir, antes que nadie, a la aparición y crecimiento de un autor que mañana será considerado un clásico incontrovertible de la literatura.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Reseña de Los tejedores de cabellos, de Andreas Eschbach

Ha aparecido la siguiente reseña de Los tejedores de cabellos de Andreas Eschbach:

Los tejedores de cabellos

A la mayoría de mis lectores no hará falta contarles que Los tejedores de cabellos, publicado en 2004, fue uno de los títulos de ciencia-ficción más celebrados de Bibliópolis. Como La historia de tu vida de Ted Chiang, publicado en la misma época, conoció una distribución escasísima que luego han salvado los lectores que, sin prisa pero sin pausa, han ido comprando poco a poco los ejemplares de nuestra edición, en un goteo que continúa hasta el día de hoy y que no tiene visos de detenerse.

Es muy reconfortante que los lectores reivindiquen el interés de una novela que no tuvo suerte comercial en su lanzamiento, pero este éxito pospuesto y prolongado tiene también una lectura negativa, de la que en su momento tomé buena nota: si un libro puede ser tan celebrado como lo fue Los tejedores de cabellos y sin embargo tardar tantísimo tiempo en resultar rentable, no se puede depender únicamente de este tipo de títulos para sostener la editorial.

En lo meramente literario, hay tres características que me gustaría destacar de esta obra. La primera, que el estilo de Andreas Eschbach es de un despojamiento casi absoluto, lo que hace depender la eficacia de la novela sobre todo de su estructura, como detallaré a continuación. Seguramente esta sencillez superficial no ha hecho ningún daño a la fama de Los tejedores de cabellos, que gracias a ella puede ser recomendada eficazmente a lectores neófitos en la ciencia-ficción con la misma seguridad que las obras de Isaac Asimov o Arthur C. Clarke. Pero para mí fue una sorpresa, ya que la leí para evaluarla en la edición francesa (no leo alemán), y la traducción al francés había "mejorado" sustancialmente, por así decirlo, el estilo de Eschbach. Cuando empecé a recibir los primeros capítulos de la traducción de José María Faraldo, mi sorpresa fue absoluta; llegué a escribir al autor para comprobar que no nos estábamos dejando ningún rasgo de su estilo en el camino. Otro tema relacionado con éste y en el que no entraré más que para citarlo es lo sorprendentemente retro del escenario, cuyos gadgets tecnológicos vienen a ser los mismos que los de la ciencia-ficción estadounidense de medio siglo antes: por ejemplo, las astronaves intergalácticas se pilotan... con palancas y botones.

En cuanto a la peculiar estructura de Los tejedores de cabellos, es un rasgo que no pasa desapercibido para ningún lector; es habitual leer que se lo califica de fix up, es decir, de reunión de relatos sueltos sobre el mismo tema, lo que me parece un error evidente: los capítulos de la novela de Eschbach, aunque en buena parte funcionarían independientemente, fueron escritos para ser leídos de corrido y en el orden en que aparecen en el libro, como prueba el que no se publicaran originalmente por separado. Sencillamente, hay lectores que confunden la estructura-organización (como forma de plasmación de una idea) con la estructura-disposición (como resultado de proceso de producción del texto), e identifican la segunda cuando en realidad nos encontramos ante la primera. Mi impresión es que, lejos de ser resultado de una mera acumulación, la estructura de Los tejedores de cabellos permite contar una historia que sería muy difícil, si no imposible, contar de otra forma. O al menos, esta estructura parece tan sencilla y natural, se adapta tan bien a su tema, que resulta muy difícil no pensar que es la forma más eficaz de contar su relato. Mi fascinación por dicha estructura, por cierto, viene de antes de publicar a Eschbach: es parecida a la que prefería Keith Roberts (en Pavana, Los gigantes de caliza o Tierra de cometas). Se trata, creo yo, de la forma adecuada para relatos que exceden la vida de una persona o que tratan sobre fuerzas impersonales.

Por último, también se ha escrito mucho sobre las connotaciones políticas y culturales de Los tejedores de cabellos (hay un buen resumen de ellas en el artículo de presentación de Faraldo). Es cierto que uno diría que en esta novela hay algo profundamente alemán, de la misma manera que identificamos algo esencialmente eslavo en Sapkowski, o esencialmente inglés en el citado Roberts. Cada lector puede interpretar a su gusto si el emperador omnipotente de Eschbach es un trasunto de los kaisers o si la obediencia ciega de los tejedores de cabellos es un reflejo de la sumisión al nazismo, pero dejo anotado aquí el momento en que yo sentí un escalofrío de reconocimiento: cuando los revolucionarios penetran en el almacén de alfombras de cabellos, la sensación de sorpresa horrorizada es la misma que acompaña a la entrada de los aliados en los campos de exterminio.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Bad Voltage, de Jonathan Littell

David preguntó:

¿Habéis pensado en aprovechar el "éxito" de Jonathan Littell con su Benévolas para sacar su primera novela? Se trata de un cyberpunk retro titulado Bad Voltage, que por lo que he leído tiene algo...

Sí. En su momento, animado como recuerdas por el éxito de Las benévolas (del que, por cierto, pasados unos pocos años apenas parece quedar nada: así de dura es la vida del best seller de moda), me hice con un ejemplar de Bad Voltage, a ver qué tal se las había apañado este autor con el cyberpunk. De entrada, me pareció innecesariamente complicada, pues sus protagonistas, lo que parece la típica pandilla de marginales urbanos, hablan una jerga de difícil traducción. Como además no me emociona nada seguir las modas, sino más bien todo lo contrario (algo que tarde o temprano me pasará factura, imagino), desistí de su lectura.

Espoleado por tu pregunta, recientemente he vuelto a coger el ejemplar que dejé en la estantería y mi impresión ahora es más favorable: disfruto más de la jerga críptica que se ha inventado Littell para recrear el ambiente de su cultura urbana nativa posindustrial (posiblemente en esto me ha influido la serie The Wire), aunque desde luego el problema de cómo traducirla sigue siendo importante. No he avanzado más que unos capítulos y no sé a ciencia cierta si seguiré adelante... pero que Littel esté ahora menos de moda es, francamente, un aliciente.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Novedades de septiembre 2010

Éstos son los títulos que aparecerán a lo largo del mes de septiembre tanto en Alamut como en Bibliópolis:

La fragata Cockerel (Alan Lewrie, 6), de Dewey Lambdin (Bibliópolis Histórica nº 10)

Sexta entrega de las aventuras navales de Alan Lewrie, de las que hemos publicado cuatro (cinco con ésta) en Bibliópolis Histórica y una en la Serie Histórica de Alamut (lo que no es lo ideal, desde luego, pero nos vino impuesto por las circunstancias). Dewey Lambdin, cuya serie ya abarca quince volúmenes y sigue en marcha, le ha quitado mucha rigidez a las sagas navales con estas narraciones de la vida de su peculiar héroe Alan Lewrie. No en vano, Lambdin es estadounidense, no inglés, por lo que sus novelas sobre la Armada real británica de finales del siglo XVIII resultan bastante menos chauvinistas y bastante más procaces de lo habitual. En mi opinión, funcionan muy bien como fantasías compensatorias (en este sentido, y sólo en éste, son a los lectores masculinos lo que la novela romántica a los femeninos), pero además están llenas de pequeños detalles sorprendentes en la reconstrucción histórica. Por ejemplo: ¿alguien se ha preguntado qué sucedió con los colonos americanos que, en la guerra de independencia estadounidense, se pusieron del lado de la Corona? Leyendo El almirante francés, la segunda entrega de la saga, lo sabréis. Traduce Núria Gres, la misma traductora del resto de la serie, cuyo trabajo ha sido muy alabado por los lectores especializados.

Los reyes heréticos (Las Monarquías de Dios, 2), de Paul Kearney (Alamut Serie Fantástica nº 31)

El viaje de Hawkwood nos presentó un continente, Normannia, trasunto de la Europa renacentista, que vive el florecimiento de la Era de los Descubrimientos y padece las amenazas del cisma religioso y la pujanza de un poderoso imperio oriental. En Los reyes heréticos asistimos, en paralelo, a la exploración del misterioso Continente Occidental (cuyo pasado esconde sorpresas muy inquietantes), la redención militar del desertor Corfe (una suerte de Lord Jim) en la defensa de Torunna y las desesperadas maniobras de los reyes cismáticos para que sus reinos sobrevivan a la ofensiva religiosa. Todo un espectáculo a escala colosal, y sin embargo cimentado en los detalles, en una profunda familiaridad con las herramientas de la guerra, la diplomacia y la intriga que a menudo se echa en falta en la fantasía. Como era quizá inevitable, de esta serie los lectores han dicho: "Las Monarquías de Dios es Canción de Hielo y Fuego con pólvora, menos puntos de vista y un ritmo mucho más rápido" (en el foro de westeros.org).

Relatos completos 2, de Isaac Asimov (Alamut Serie Fantástica nº 32)

Tras la suerte de prólogo a la obra corta asimoviana que fue la primera entrega de los Relatos completos (que contenía los tres volúmenes de El joven Asimov), esta segunda recoge las primeras colecciones de relatos que cimentaron la fama de su autor: Al estilo marciano (1955), Con la Tierra nos basta (1957) y Nueve futuros (1959). Más de treinta cuentos de un Asimov en plena forma, que recopiló en estas selecciones los mejores textos de su época de escritor para revistas. La traducción, que es completamente nueva, corre a cargo de Manuel de los Reyes, que está haciendo un trabajo espléndido al dar nuevo lustre a los relatos de Asimov, e ilustra la cubierta Maciej Garbacz, un artista excepcional de paisajes espaciales.

Luminoso, de Greg Egan (Bibliópolis Fantástica nº 66)

Egan no necesita presentación, pues, a pesar de la alta exigencia de su narrativa, ha sido profusamente editado en España. Este éxito relativo se explica quizá porque la ciencia-ficción de altos vuelos sigue manteniendo un atractivo que, para los que la apreciamos, está entre los mayores placeres literarios. Y no hay mejores muestras de este placer que los relatos de Egan (quizá sólo superado, y por los pelos, por ese otro gigante del relato intelectualmente escalofriante que es Ted Chiang). Luminoso es su segunda recopilación, tras Axiomático, y está al menos al mismo nivel. Traduce Carlos Pavón, quizá el mayor experto español en la obra de Egan.

jueves, 26 de agosto de 2010

Reseña de Tríptico de Trinidad, de Carlos Gardini

En OF Blog of the Fallen ha aparecido la siguiente reseña de Tríptico de Trinidad:

Tríptico de Trinidad

Ahí va la traducción de mi cosecha:

"
Tierra seca, aire polvoriento, piedras desmoronadas.

La tierra crujía bajo sus pies, el aire le quemaba los pulmones, las piedras le entorpecian la marcha. El mayoral Séptimo perseguía a los ejotes entre las ruinas de Pampa del Desamparo.

En el cielo encapotado, el Arco de Urania vibraba a la luz de los relámpagos. Las convulsiones del cielo se reflejaban en el camafeo profético que el mayoral llevaba colgado del cuello. Sin detenerse, Séptimo alzó el camafeo, miró los caracteres labrados. (p. 11)

Este comienzo de la novela más reciente del escritor argentino Carlos Gardini, Tríptico de Trinidad, es representativo de su técnica narrativa. Dividida en tres partes, Gardini usa series de tres en su construcción de las escenas, en su cosmología y en sus caracterizaciones para crear un efecto narrativo que resuena según avanza el relato. Desde el mismísimo comienzo de este libro hasta su conclusión 261 páginas después, me encontré cada vez más atraido por la prosa rítmica de Gardini.

A lo largo de su carrera, Gardini ha ganado varios premios en lengua castellana, incluyendo el UPC de novela corta dos veces, y en esta novela de 2010 demuestra un dominio de la prosa y el tema que muy pocos autores han logrado en cualquier idioma. El relato es, en la superficie, bastante sencillo: la líder de la ciudad de Trinidad, la Ducásima (una maga y visionaria que protege las leyes y el alma de la ciudad), ha sido envenenada. El Eje del Mundo está en peligro. Partiendo de la búsqueda del antídoto para este veneno, el relato se despliega en un reflejo de la naturaleza del universo y una exploración de los motivos internos.

Como decía más arriba, hay mucho simbolismo en torno al número tres. Gardini realiza un trabajo magnífico de exploración de la cosmología de su mundo de Trinidad, poniendo en solfa no sólo cómo y por qué existe una figura cuasidivina, sino también cómo se organizan las sociedades, cómo interactúan las personas, y cómo vemos el mundo que nos rodea. Los personajes que parten en busca del antídoto viven muchas aventuras excéntricas. Aunque alguien podría lamentar que estos personajes no están "bien desarrollados", me parece que Gardini los mantiene ex profeso cercanos a la tabula rasa para acentuar la disonancia que existe en varias de las escenas. En particular, disfruté las escenas relativas a los catecúmenos y los temas de la religión y la creencia que Gardini explora en ellas. No se trata de la típica búsqueda de fantasía en la que los héroes deben encontrar un objeto. En este caso, parece que la propia búsqueda sirve como metáfora de cómo los humanos pretendemos establecer un orden y crear sistemas para entender el mundo salvaje y caótico que nos rodea. Aunque en ocasiones estas exploraciones temáticas se vuelven un poco confusas, en conjunto me encontré atrapado por el relato.

Me gustaría citar más prosa de Gardini para mostrar cómo usa el simbolismo tripartito para propulsar su relato, pero por desgracia mucho se perdería en la traducción. Pero quizá esta pequeña entrada del capítulo 17 puede subrayar este argumento:

Basilisca habla, Séptimo escucha, Ostremón mira los frisos de la sala conciliar. (p. 117)

Los pasajes como éste poseen un ritmo como de salmodia, y Gardini lo emplea con gran eficacia más adelante en la novela. Esto crea una mayor percepción de las cuestiones filosóficas y cosmológicas que se plantean a lo largo de la novela. Esta mayor percepción, a su vez, hace que el lector se concentre no sólo en lo que se cuenta, sino también en los motivos subyacentes al relato. Las repeticiones poéticas de Gardini sirven por tanto para crear una suerte de efecto cascada a lo largo de la narración, pues las pequeñas escenas acaban magnificadas gracias a cómo se presentan, y esto a su vez añade una gravedad a la obra que no poseería si se contase de modo más convencional.

Es muy difícil hablar de esta novela sin desear dedicar miles de palabras a sus temas y a sus aplicaciones en el texto. Constreñido por las limitaciones de una reseña, por oposición a una crítica literaria, me encuentro en esta reseña trazando círculos en torno a los bordes de este libro. Como no deseo estropear la experiencia lectora para los lectores bilingües como yo que puedan sentir curiosidad por las obras de fantasía "profundas", sólo puedo decir que Gardini es un escritor extremadamente virtuoso que ha creado una de las novelas de fantasía más profundas y filosóficas que he leído en cualquier idioma. No existen comparaciones realmente útiles con lo que ha logrado aquí. Quizá podría citar algunas obras de Gene Wolfe, pero éstas son referencias indirectas a cosmologías humanas en mayor medida que lo que Gardini ha escrito. En menos de 300 páginas, construye un universo vívido, presenta varios conflictos intrigantes, y luego lo remata con una conclusión que deja al lector deseando releer el libro entero a la luz de lo que se revela. Si eso no es un potente testimonio del logro de Gardini, me resultaría difícil encontrar algo mejor para describir esta magnífica novela."

miércoles, 25 de agosto de 2010

Edición coleccionista de Trilogía del Imperio

Ricardo preguntó:

Por cierto, ¿para cuándo una edición para coleccionistas de la Trilogía del Imperio [de Isaac Asimov]?

¡Vaya, qué buena idea! En principio, la ventaja de nuestra edición conjunta y en rústica (tapa blanda) de la Trilogía del Imperio asimoviana es que tiene un precio equivalente, o incluso inferior, a una hipotética edición por separado de las tres novelas que la componen en formato de bolsillo, y por eso sería competitiva incluso de producirse tal edición. (No lo sería respecto a una edición conjunta en bolsillo, desde luego.) Uno de los argumentos con los que la vendemos en la Feria del Libro de Madrid es: "¡Cada novela sale a ocho euros!" (teniendo en cuenta el 10% de descuento de la Feria).

Frente a esto, una edición coleccionista, que desde luego sería en tapa dura y habría que ver si además incluiría algún extra, sería inevitablemente mucho más cara, tanto como para no ser competitiva en absoluto. Dicho lo cual, algo que estoy aprendiendo con la Saga de Geralt de Rivia es que cuando hay mucho público para cierto libro, hay también una fracción de ese público dispuesto a pagar un poco más por una edición visiblemente mejor. Y la Trilogía del Imperio se empieza a acercar a ese nivel de ventas.

Por lo tanto, no sería de extrañar que tarde o temprano publiquemos una edición coleccionista de este título. Quizá tan pronto como en la próxima Feria del Libro de Madrid. Dependerá, sobre todo, de la evolución de las ventas de la actual edición (que es la tercera).

miércoles, 18 de agosto de 2010

Distribución en América

Iván dijo:

Saludos cordiales. Tuve la excelente experiencia de estar dos años en Madrid, tiempo en el cual a la vez de sacar mi master me di el gusto de leer como 130 libros, la mayoría de cf y de fantasía. Además, indicar que de Bibliópolis me leí la gran mayoría que publicaron hasta el 2006. Al retornar a Chile lamentablemente me ha sido imposible conseguir títulos de Bibliópolis y mucho menos de Alamut. Recién el año pasado se pueden adquirir en una librería argentina, que para el caso mejor los importo desde Fnac, cosa que de hecho he realizado, ya que los costos de envío son alrededor de 40 euros. Bueno, el punto es... qué pena que no consideren nuestro mercado y quedemos huérfanos de sus títulos.

Para mi Bibliópolis es parte de mi entrañable recuerdo de mis tardes en Madrid con un libro bajo el brazo. Me gustaría verlo en las vitrinas chilenas y regodearme en la elección de un nuevo titulo. Cómo no va ser posible que puedan colocar sus títulos si la mayoría de las otras editoriales lo están.

Me alegra mucho saber que tienes tan buen recuerdo de Bibliópolis por haber podido seguir la colección hasta 2006. Hay quien diría (yo entre ellos) que conociste la etapa más fructífera de la colección Fantástica, puesto que a partir de 2007 y sobre todo de 2008 tuvo lugar una reestructuración de mi proyecto editorial que cambió el planteamiento de mi trabajo. Con esto no quiero decir que los títulos de los años posteriores no sean tan o más valiosos que los de los anteriores; pero sí que es cierto que entre 2002 y 2006 o 2007 Bibliópolis Fantástica tuvo una etapa muy especial, con una personalidad palpable a poco que uno la siguiera (aunque lamentablemente poco rentable), por lo que no me extraña que haya quien la eche de menos. También en España; así que, si te sirve de consuelo, la nostalgia está repartida entre las dos orillas.

Entrando en materia, nos encantaría disponer de distribución en América, pero lamentablemente es algo que, a pesar de ser definitivamente deseable, es complicado de organizar. Poco a poco vamos recabando el interés de algunas librerías de diversos países americanos, y trabajamos regularmente con varias empresas exportadoras españolas que sirven pedidos a estos puntos de venta. Por desgracia, este sistema, que tiene sus ventajas, también tiene los inconvenientes de que los ejemplares que llegan a América son escasos, y que tienen que haber despertado previamente el interés de los libreros, es decir, que no llegan ni en gran cantidad ni automáticamente, por lo que es fácil que pasen desapercibidos. No obstante, cuando nos llegan solicitudes de información de lectores americanos, les damos los datos de nuestras exportadoras para que, si lo desean, les propongan a sus librerías de confianza un pedido de nuestros títulos.

Este sistema de exportación a pedido es obviamente menos interesante que una distribución en condiciones, pero actualmente queda fuera de nuestro alcance porque carecemos de, en primer lugar, la capacidad logística para hacer envíos masivos a América, y en segundo lugar, de contactos de confianza con distribuidoras locales. También nos frena el hecho de que, si exportamos al mercado americano los ejemplares producidos para el mercado español, los precios de aquí resultan demasiado caros allá.

Una posibilidad intrigante merecedora de un estudio más serio es la publicación directamente en algún país americano de algún título de nuestros sellos. Además de abaratar considerablemente los costes de impresión y transporte, haría posible una difusión realmente masiva, si el éxito de los títulos la requiere. Es algo que debo considerar en el futuro.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Jeff Vandermeer

Víctor Derqui preguntó:

¿Habéis pensado en publicar algo de Jeff Vandermeer?

Pues sí. Hace un buen puñado de años solicité City of Saints and Madmen para leerlo a ver cómo estaba, pero poco después La Factoría de Ideas publicó Veniss Underground, así que supuse que se encargarían en adelante de ese autor y lo dejé de lado. Las ventas no debieron acompañar, porque no se ha vuelto a traducir nada de él al castellano, y está claro que sería interesante para lectores con tus gustos (y los míos: ah, la exquisita minoría).

Pero a decir verdad, tras mis propias experiencias comercialmente decepcionantes con el New Weird (El año de nuestra guerra de Steph Swainston, La ciudad del grabado de K.J. Bishop o Historia natural de Justina Robson, sin olvidar los hitos proto-NW que son la secuencia de Viriconium de M. John Harrison o La hija del dragón de hierro de Michael Swanwick), no he quedado con muchas ganas de volver a intentarlo, y si Vandermeer es conocido por algo, es precisamente por ser el abanderado del movimiento (digamos que es el San Pablo al Cristo de China Miéville; Harrison sería el profeta Elías, y Swanwick, Juan el Bautista).

Dicho lo cual, es un autor cuyas andanzas sigo y, aunque no le leo habitualmente, no es descartable que algún día caiga en mis manos una novela suya que me parezca perfecta para publicarla.