La Biblioteca Imaginaria
Me Gustan Los Libros
No Puedo Parar de Leer
¡City on Fire! (No, la película no.) No es 'quirúrgicamente' el mismo caso, pero algo hay.
El año de nuestra guerra (2005), de Steph Swainston: todavía me escriben lectores preguntando por los otros títulos de esta autora situados en su fantástico universo. De momento, son tres: No Present Like Time, The Modern World y Above the Snowline.
Los gigantes de caliza (2003) y Tierra de cometas (2006), de Keith Roberts: me quedé con las ganas de publicar su Molly Zero.
Juego de Enigmas (2004-2005), de Patricia A. McKillip: podría haberse continuado con alguno de sus dos Premios Mundiales de Fantasía, The Forgotten Beasts of Eld y Ombria in Shadow.
Los tejedores de cabellos (2004), de Andreas Eschbach: de no haber tenido una distribución inicial tan mala y haber tardado tanto en acumular buenas ventas, lo lógico habría sido publicar de corrido su continuación, Quest.
Siembra de jade (2004), de Alex Irvine: con gusto habría editado una estupenda novela posterior de Irvine, One King, One Soldier.
Magia de reina, magia de rey (2003), de Ian Watson: Watson es el maestro de las ideas extravagantes desarrolladas con razonable rigor, y tiene muchísimos libros inéditos tanto de fantasía como de ciencia-ficción. Por ejemplo, The Book of the River.
Tú, el inmortal (2004), de Roger Zelazny: otro autor con mucha obra interesante inédita. Por ejemplo, Jack of Shadows.
Cismatrix (2005), de Bruce Sterling: como ya conté en esta entrada, Sterling tiene dos novelas inéditas, Zeitgeist y The Zenith Angle, que me parecen mejores que muchas de sus obras traducidas.
La verdadera guerra de los mundo (2005), de Joao Barreiros: un autor al que veo capaz de hacer con la ciencia-ficción lo que Sapkowski con la fantasía, y que tiene montones de relatos y novelas inéditos.
Historia natural (2005), de Justina Robson: quedó inédita su continuación Living Next Door to the God of Love, y tiene tanto novelas anteriores ambiciosas (Silver Screen, Mappa Mundi) como una serie posterior más liviana (la en principio pentalogía Quantum Gravity).
La frontera del norte (2006), de Feliks W. Kres: su serie de libros autoconclusivos El Códice Absoluto tiene muchas más entregas, extremadamente populares en Polonia. La mejor parece ser El rey de las inmensidades, fantasía con piratas muy atractiva pero demasiado larga y cara de producir para editarla sin haber asegurado un buen número de lectores.
Línea de sueños (2006), de Sergei Lukyanenko: su continuación, Emperador de ilusiones, está inédita.
La muerte del nigromante (2005) y El fuego elemental (2006), de Martha Wells: quedó sin publicar la trilogía The Fall of Ile-Rien, situada en el mismo universo de las dos novelas anteriores y formada por The Wizard Hunters, The Ships of Air y The Gate of Gods.
La hija del dragón de hierro (2006), de Michael Swanwick: hubiera podido ser seguida por una de sus ingeniosas novelas inéditas, como Jack Faust. Y más recientemente ha aparecido otra novela situada en el mismo universo que La hija..., The Dragons of Babel, que he evitado leer no sea que me guste.
Dorada (2007), de Lucius Shepard: como pasa con Roberts, Watson, Zelazny o Barreiros, Shepard es un autor del que lamento no poder publicar más muestras de su abundante producción inédita o descatalogada. Mis favoritas: Viator y A Handbook of American Prayer.
Evenmere: La Gran Mansión (2007), de James Stoddard: quedó inédita la segunda parte, The False House, no tan buena como la primera pero bastante interesante.
Aprovecho para agradecerte la publicación de la trilogía La edad de oro, de la que ahora mismo estoy disfrutando: bien escrita, con un personaje protagonista digno de tragedia griega en un entorno de una imaginación deslumbrante... Con frecuencia alcanza la obra la intensidad de un poema gracias a la extrema energía y verosimilitud y sentido de grandeza del entorno que describe dentro de un sistema solar convertido en patio de juegos de una civilización inigualable: ese segundo sol conseguido al convertir a Júpiter en una bola de fuego ardiente; esos duquefríos que se alimentan de sí mismos en los satelites-iceberg de la frontera del sistema solar...
"Ya en vida, Kapuscinski se había convertido en un mito, una figura intocable, un maestro cuyas enseñanzas corrían el riesgo de ser tan malinterpretadas como plagiadas por ejércitos de epígonos, discípulos e imitadores. La muerte no ha hecho más que alargar la leyenda. Kapuscinski, que era la personificación de la vida, corría el riesgo de transformarse en una pétrea imagen de sí mismo, encarnando los deseos, esperanzas y hasta los prejuicios de quienes le alzaban hasta un pedestal que él nunca había buscado.
Por eso la biografía de Beata Nowacka y Zygmunt Ziatek tiene la virtud de devolvernos al hombre, al ser humano, con todas sus virtudes y defectos, con todas sus inconsecuencias y debilidades, pero también con todas sus grandezas, sus trabajos y sus luchas, sus tristezas y alegrías, sus éxitos y sus fracasos. En las páginas de este libro Kapuscinski respira y vive, nos hace entrar en esa búsqueda que fue su vida, en sus exotismos lejanos y también en sus banalidades de vida común y corriente, de envidias ajenas y anhelos propios. Los autores nos llevan desde las hambres de una Segunda Guerra Mundial vivida en los confines de Europa hasta la cima de una profesión que le debió mucho al prodigio de una época y a las posibilidades que Kapuscinski, con su pluma de escritor y su intuición de periodista, supo aprovechar como pocos."
Acabas de indicar el gran problema del lector en castellano de sagas del fantástico procedentes de otros países: si no desembolsas unas cantidades, en mi opinión, algo elevadas -dado el contexto económico actual en España- por una obra, no sólo inacabada (por ej.: volumen 2 de una saga de 5 libros), sino también con la incertidumbre añadida de ignorar si el total de libros de la serie va a lograr publicación (los 5 volúmenes de esa saga ficticia de 5 volumenes )... a lo que se añade un ritmo de publicación brutal de otros libros de literatura imaginativa, también integrantes de sagas o de escritores o títulos míticos o modernos o clásicos de gran renombre... pues la verdad que, en vista de lo rápido que desaparecen todas esas novedades de las tiendas, elegir qué obras o qué sagas comprar se convierte, para el aficionado, en un ejercicio muy cercano a... la amputación. Y lo triste es que uno opta por obras maravillosas en detrimento de otras obras o sagas... también maravillosas; que si continuaran algo más de tiempo en el mercado (no hablo de meses, hablo de años) pues, poco a poco, podrían ser "asumidas" por el lector-comprador... (por ejemplo, gracias a que continuaba en el mercado y a la referencia casual leída en tu blog hace unos meses -y a la maravillosa gestión de Cyberdark- pude hacerme -años despues de su publicación, y habiéndome interesado e intrigado y tentado desde su primerísima aparíción en el mercado- La historia de tu vida de Ted Chiang). Y ahora me planteo esta misma duda con tu saga de Las Monarquías de Dios, que, si sigue en el mercado -años, supongo-, acabaré, seguro, seguro, por adquirir... pero que, ahora, me es imposible por puros y simples motivos económicos. En fin, cada uno sus problemas.